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¿De dónde vienen las ideas?

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En diseño, como en arquitectura, como en poesía, como en las artes en general, el fondo y la forma son las dos mitades de un todo indisoluble. La armonía entre el mensaje y el medio, además de contribuir a la claridad y fluidez de la comunicación, es la vía natural para alcanzar la excelencia. En diseño, la forma debe ser la hermana gemela del contenido. Lo externo o superficial, muy lejos de ser arbitrario, es el inicio de la profundidad, la señal primera e inmediata de lo que vamos a contar. No todo se puede contar del mismo modo, además, un mismo asunto puede admitir tratamientos diferentes. Hay que ser concreto y exacto; la exactitud genera belleza. Explorar todos los recovecos imaginables de una idea con el fin de captar la esencia de los conceptos, como un expedicionario gráfico, es el camino de la creatividad. Por supuesto, uno de los atributos de la creatividad es subvertir las normas, pero, naturalmente, no de cualquier modo, sino en pos de un fin predeterminado, aunque en ocasiones también pueda surgir —¿de dónde surgen las ideas?— algo inesperado, brillante, esclarecedor.

 

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Saber a dónde se quiere llegar es fundamental para delimitar el camino a seguir; aunque esto parezca una obviedad, no lo es tanto. Saber de dónde vengo, hacia donde me quiero dirigir y con qué medios cuento: establecer las coordenadas mínimas necesarias para movernos con garantías por el esquivo territorio del trabajo creativo. La creatividad se estimula, se aprende; el pensamiento lateral, ver las cosas de otra manera, es una herramienta fundamental a la hora de analizar, pero, ojo, no solo para las profesiones creativas o artísticas.

 

Uno debe intentar ser creativo según uno mismo, es decir, aceptar y explotar los aprendizajes y las influencias externas, pero siempre desde la perspectiva de la propia personalidad: el viejo aforismo griego conócete a ti mismo. El estilo es la personalidad. Evidentemente, esto no es algo sencillo, máxime en un mundo desquiciado por una constante e implacable guerrilla visual. Si somos nuestras circunstancias, también seremos nuestras referencias estéticas, artísticas, gráficas, visuales, literarias… Pero esta tranquilidad visual solo estará al alcance de quien sea capaz de desbrozar el espeso bosque y sepa distinguir lo accesorio de lo que le servirá de alimento verdaderamente nutritivo para sus intenciones. Una suerte de ecdótica visual que nos haga remontarnos hasta las fuentes de nuestra propias capacidades creativas.

 

El proceso creativo, esa experiencia cuasi alquímica, elevada a los altares de la posmodernidad, sigue siendo, por suerte, un misterio. No existe método más efectivo para atraer ideas que el trabajo constante. El proceso creativo no es más que un sistema de trabajo vestido de domingo. ¿De dónde vienen las ideas? Las ideas vienen de…

 

AUTHOR - Vicente Ortiz

Redactor creativo, nombrador, poeta y, casi con total seguridad, uno de los dos o tres peores bailarines del mundo. Lee y escribe con cierta desenvoltura desde que era chico, por eso no puede evitar jugar con las palabras. Ha sido colaborador de prensa, ha participado en innumerables recitales poéticos, ha ejercido de gestor cultural y organizador de eventos, y es miembro de Sueltos, agrupación de experimentación escénica, con quienes ha escrito y estrenado cuatro espectáculos.

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